Onde

Mientras esperaba, lo veía, estaba claro y al mismo tiempo difuso, dependía de su humor, la movía mansamente y en algunos momentos la sacudía. Esto, para su sorpresa, la emocionaba; sentía una profunda necesidad de sentirse así, desafiada. Finalmente llegaba, pero ella no podía siempre encontrarlo, era como una sonrisa, intensa, pero, a diferencia de un beso inmediato y efímero, la dejaba esperando más, solo podía imaginarse lo que se sentiría, como un sueño, una brisa inventada, que la estremecía y la protegía de su propia realidad.

Un sueño que incluso le desconcertaba más de la cuenta, sentía ansiedad, una ansiedad que implosionaba, creando un vacío casi surrealista en su interior. Entonces comprendía que necesitaba llenar ese espacio, y que no era la ansiedad lo que le producía tanto vértigo. El vértigo solo era una consecuencia del vacío que sentía.

Cuando las gotas le salpicaban y ella podía ver cómo sus brazos se empapaban, así como el resto de su cuerpo -a excepción de sus piernas que antes ya estaban mojadas-, y que era lo único, al mismo tiempo, que no pasaba frío. De pronto pensaba súbitamente en volver a la realidad, para intentar encontrarlo. Podía pasar horas en ese estado intentando nadar entre todos sus pensamientos y esperándolo, aunque ella sabía que la espera, ese momento de paz, mientras esa serie de condiciones sucedían a su alrededor, era lo que le gustaba.

Le gustaba sentirse protegida, y quería sentir lo mismo cuando él llegara, sin tener que sentir ninguna inseguridad mientras aguardaba en la soledad de sus pensamientos. Por un lado, le asustaba, quizá le ponía nerviosa, pero sabía que una vez ahí juntos sería perfecto, ya había estado muchas veces antes ahí, muchas había pasado dolor, incluso había llegado a sentirse ahogada, pero de nuevo, era perfecto y era la única sensación que quería volver a repetir una y otra vez: aunque su mundo girara, era precisamente aquello de lo que tanto miedo tenía, y tanto anhelo, a la vez, lo que hacía que se sintiera completa y segura.

A su llegada se sentía feliz de haberlo encontrado, aunque fuera por un breve momento ella sabía que volvería de nuevo.

Casi esperaba, volver a esperarlo.

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